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A pesar de
que nosotros pensamos que todo esto de los tríos, las orgías, amantes-viviendo-en-casa
son inventos y arreglos modernísimos, la realidad es que las combinaciones
sexuales en su práctica totalidad existen desde hace mucho tiempo. De
hecho, en el siglo pasado era más normal ser madre soltera que no casada.
Quizás lo único "moderno" en cuanto al sexo es el intercambio de parejas,
práctica cada vez más popular en todo el Occidente en general y en las
clases favorecidas, en particular.
Según los estudiosos del futuro, el perfil de la típica pareja de intercambio
del siglo que viene será, más o menos, este:
"estudios universitarios; ingresos medio-altos, altos; 28-43 años; cultura
general muy buena; profesionales libres o empresarios". Claro, por fortuna,
los estudiosos no siempre tienen razón, así que aunque la mayoría cumpla
con sus trazos, lo cierto es que en este tipo de juegos eróticos tiene
su lugar todo el mundo.
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Soy
una chica muy extrovertida, lo que mas me gusta de la vida es conocer
gente, pero sobre todo hombres, que tengan algo bueno para darme
cuando estamos en la intimidad, si crees que tu puedes darme eso
y mucho mas, yo estaré muy agradecida, y te recompensaré
con lo que me pidas. ¿Quieres algo especial?
Lo que me pidas yo te lo hago
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TE
ESPERO AHORA |
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Lo cierto es que cada día son prácticas más habituales y, también, que
cada vez es mayor número de mujeres que toman la iniciativa para arrancar
sus relaciones de las fauces de la monotonía sexual.
También la libertad de la mujer ha cambiado -¡y lo que cambiará!- muchas
cosas. Porque si la píldora cambió las costumbres en la cama y las reglas
en el ligue, el cambio en la actitud social introducirá todavía más novedades.
Porque si ahora está socialmente aceptado (más o menos) que una chica
tome la iniciativa, a la vuelta de la esquina del siglo que viene, esto
será todavía mucho más normal. Y no sólo la iniciativa en convencer a
su marido para meter a otras personas en la cama conyugal sino, también,
para ligar sexo por el sexo.
Llamamos por teléfono a una sexóloga de Valencia, Guadalupe, quien nos
ofrece su teoría de nuestra evolución sexual: "Creo que perderemos el
concepto de familia estandár, tendremos familias monoparentales y que
las relaciones sexuales serán mas esporádicas y con un pool de parejas."
Son muchas las parejas consultadas que también creen que la familia como
la concebimos hoy por hoy está caducando. Pilar y José, dos asiduos del
club de intercambio Limousine, de Barcelona, opinan que "si los dos están
de acuerdo no existe ninguna razón personal ni social de por qué no podemos
compartir nuestra intimidad y sexualidad entre tres o cuatro personas.
Posiblemente aporte, además, muchas y nuevas experencias. Nosotros, desde
que nos iniciamos en esto del intercambio disfrutamos incluso más estando
solos, los dos. Porque como parejas disfrutamos de un modo y con otros,
de otros. Son cosas distintas, juegos diferentes, aunque todo el sexo
sea, naturalmente, sexo."
Muchos creen que el sexo en público también será mucho más frecuente,
y no nos referimos al sexo-espectáculo sino a los polvos espontáneos en
parques, en un tren o subidos en un columpio. Probablemente porque cada
día nos escandalizan menos nuestras reacciones fisiológicas y sus resultados
y, el coito, al fin y al cabo, no deja de ser un acto tan natural como
dar de mamar a los bebés, acto que ya no escandaliza a nadie, aunque,
inevitablemente, sea vea un pecho de mujer. Sería lógico que igual que
hemos perdido el pudo por quitarnos el bikini en la playa también llegará
el momento que podemos darnos el gustazo de un revolcón al atardecer mientras
las gaviotas hacen de mirones.
Y que las discotecas sean sustituidas en gran parte por "clubs de intimidad"
parece otra lógica previsible. Lugares donde cambiar de ambiente; echar
un polvo o cambiar de esposa o esposo por un rato; establecimientos donde
mimar la intimidad de cada uno o, si se prefiere, dar rienda suelta a
las fantasías que todos albergamos. Discretos locales frecuentados, como
ahora los clubs "liberales", por gente con parecidas ideologías y metas
sexuales.
Otra
evolución inevitable es que las nuevas tecnologías cambiarán, también,
nuestras relaciones sexuales en general y las de las parejas en particular.
Porque ya no sólo es extraño encontrarse con parejas estables que se han
encontrado en la Internet sino también hay muchas parejas que, durante
el día, intercambian mensajes picante y erotizantes entre sus ordenadores.
Mensajes que luego ponen en práctica al encontrarse, físicamente, después
de la jornada laboral. Marisa, una secretaria de 29 años, asegura que
"algunos días propongo nuevas posturas a Juan Carlos, mi marido, por e-mail
o en un chat y nos pasamos un ratito adivinando cómo serán; qué sentiremos,
que si me gustará más a mí o a él. Son fantasías expresadas, a veces muy
explícitas, otras veces más entre líneas, más sutiles; pero la verdad
es que resulta my excitante. Es como ligar con alguien casi-desconocido.
y de vez en cuando me resulta más fácil decirle lo que me gusta en la
cama por chat que no cara a cara. Eso sí, los polvos son reales, ¡nada
de cibersexo para nosotros!"
Lo cierto, sin embargo, es que el cibersexo ha ido evolucionando. Nos
explica una periodista cibernética, N.L., que "Ahora, lo que los americanos
denominaron " text-sex", o sea el erotismo que se expresa a través de
la palabra en los chats, por e-mail, o cualquier otro medio está dando
paso a un erotismo mucho más visual, con videocámara por ejemplo. Y es
una pena porque creo que el cibersexo sin videocámara tiene muchos componentes
sentimentales. Es algo más que puro onanismo. El cibersexo visual, en
cambio, es mucho más pornográfico."
Aunque ella confiesa que muchas de sus relaciones esporádicas, últimamente,
han tenido la práctica totalidad de "los previos" en la pantalla de su
despacho. "Es muy morboso, chatteas y escribes muchas cosas muy íntimas
y luego, un día, conoces a la persona en la vida real. Hay como un feeling
ya establecido y la chispa final salta con facilidad."
Muchos vaticinan que lo que sí volverá en el siglo XXI será el romanticisismo,
las relaciones psicológicas y afectivas ocuparán más lugar que ahora y,
aunque el sexo se liberalice -o se libertinice, según se mire- parece
ser que casi todos, en cierto modo echamos a faltar la comunicación, el
flirteo y el juego mental anterior a la "acción sexual" explícita.
Pero también los teléfonos móviles han supuesto una cierta revolución
en el mundo del ligue y la excitación. Un ejecutivo que viaja mucho, C.M.D,
cuenta que usa el móvil para muchas otras cosas que no sólo concertar
visitas de venta o comprobar facturas con la central de Pamplona. "Una
vez estuve conduciendo, de noche, por una autovía de esas interminables,
en Badajoz, y llamé a una amiga muy guapa para entretenerme. Nos entretuvimos
tan bien que recorrí varios kilómetros con una magnífica erección hasta
que tuve que pararme mientras me corría. Suerte del manos libres, que
si no. En otras ocasiones he llamado a mi mujer desde aburridas conferencias
o lugares muy públicos y mientras yo le describo en detalle toda la gente
y el ambiente a mi alrededor, le voy pidiendo que se acaricia, que se
toque el pecho, que se meta un dedo en el coño. Resulta muy excitante
y más de una vez he acabado "la faena" masturbándome, con ella todavía
en la línea, en el lavabo más cercano."
Conclusión: que el siglo que nos espera nos dejará más libres, más abiertos
al erotismo y a las nuevas formas de encontrar pareja. o de intercambiarla.
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