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Conversión a yegüa de una mujer...
En Barleta, habia un hombre al que llamaban Juani, que se dedicaba a llevar
mercancias de una lado para otro con una yegua, comprando y vendiendo
por las ferias de la comarca.
Tenía
una estrecha amistad con Pedro, que con un burro a ese mismo menester
se dedicaba y siempre que Pedro venía a Barleta se hospedaba en
casa de Juani.
Pedro
vivía en una casita en Tresanti que apenas bastaba para él,
su mujer y su asno. Cuando Juani iba a Tresanti, lo alojaba en su casa
y lo atendía como mejor podía. Pero como la casa solo era
un pequeño cuarto, Juani se tenía que acostar en la cuadra,
sobre un montón de paja, junto a la yegua y el asno.
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Hola,
como verás estoy muy contenta, y tengo motivos para estarlo.
Te cuento, que mi esposo se ha ido a trabajar por 6 meses a Canarias,
y como voy a estar solita mucho tiempo, busco gente para chatear,
hablar y hacer lo que me pidas
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La
mujer de Pedro, sabiendo lo bien que trataba Juani a su marido cuando
éste iba a Barleta, siempre queria irse a casa de una vecina, para
que el huésped pudiese dormir en su cama, pero Juani no lo consentía.
Y
como cada vez que iba a su casa ella le repetia el mismo ofrecimiento,
un dia Juani, de chanza, le dijo:
"No
os atribuleis por mí, porque yo, cuando me place, convierto a mi
yegua en una hermosa moza y despues, por la mañana, la vuelvo a
tornar yegua, y por eso no me separaría de ella por nada del mundo".
Estas
palabras de Juani, maravillaron a la inocente mujer y cuando estuvo a
solas con su marido, le dijo:
"Como
tu tienes tanta amistad con Juani, porque no le pides que te enseñe
el encantamiento, para que puedas de mí hacer una yegua, y asi
tendriamos una jaca y un asno y ganariamos el doble. Y cuando estuvieramos
en casa, me vuelves hembra como soy".
Pedro,
que tambien era de un entendimiento un poco grueso, comenzó a pedirle
a Juani que le enseñase el truco.
Juani,
al comienzo, le daba siempre excusas para apartarlo de aquella locura,
pero como Pedro insistia, le dijo:
"Pues
como tu asi lo quieres, mañana nos levantaremos antes de que despunte
el dia, y yo te enseñaré como se hace el encantamiento".
Pedro
y su mujer, apenas durmieron aquella noche, esperando con tanto deseo
que llegará el momento. Con la aurora se levantaron y llamaron
a Juani y todos juntos fueron al cuarto.
Juani,
tomando una vela, la puso en la mano de Pedro diciéndole: "Fíjate
bien lo que hago y lo que digo, y por lo que tu mas quieras, no digas
ni una sola palabra, por cosa que oigas o veas, porque sino, se romperá
el hechizo. Y ruega a Dios que la cola quede bien pegada y colgada, que
es lo que tiene mayor dificultad".
Pedro
prometió muy serio, que asi lo haría y Juani le dijo a la
mujer que se pusiera desnuda, a cuatro patas, con las manos y los pies
en el suelo, como hacen los caballos, preveniéndola, igualmente,
que viese lo que viese o acaeciese, no dijera ni media palabra.
La
mujer se desnudó completamente y se puso, cual yegua, con el culo
dirigido hacia Juani que tambien se habia desnudado.
Era
una mujer de unos cuarenta y cinco años, gordita, con un culo y
unos muslos enormes, que aunque sin la prestancia de la juventud, a los
ojos de Juani, falto de carne desde hacia meses, estaban muy apetecibles.
Juani, se arrodilló detrás de la mujer y empezó a
acariciar su cabeza y sus cabellos, mientras ceremoniosamente decia: "Esta
será hermosa cabeza de yegua". Y así, con esta parafernalia,
continuó con todas las partes de su cuerpo, acariciándolas
suavemente, con especial atención y esmero, en los pechos, el coño
y los muslos que por su tamaño, parecian de yegua antes del encantamiento.
Pasados
unos quince minutos y no restando sino pegar la cola, cogiéndo
el punzón con que plantan los hombres, de un empujón lo
clavó en su sitio, sacándolo y metiéndolo repetidamente
para que quedara bien puesto, mientras decía "sea esta bella
cola de yegua".
La
mujer empezó a jadear como una jaca y Pedro, que hasta entonces
cautamente habia estado mirando, no gustándole lo de la cola, dijo
a Juani:
"Bien
está, la cola dejémosla estar, que la estais poniendo muy
baja".
Juani,
sacó su punzón chorreando de pegamento y enojado dijo a
Pedro: "Ya has roto el encantamiento".
La
mujer, al oir estas palabras, furiosa se puso de pie y muy enfadada, le
dijo a su marido:
"¡Que
necio eres!.¿Porque malograstes una cosa que tanto nos hubiese
convenido?. ¿Cuando has visto tu una yegua sin cola?.
Y
no habiendo ya otra oportunidad para hacer de aquella mujer una yegua,
ella de mal talante se vistió, y Pedro, con solo su asno, siguió
haciendo sus menesteres.
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