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De cómo me inicié en el sexo con mi hermana y su perro...
Un día fui a visitar a mi hermana a su casa de forma imprevista.
Hacía
poco tiempo que retomábamos esta relación fraternal luego
de algunas peleas familiares. Cuando entré en su casa vi que tenía
un perro grande.
Nunca
fui un amante de los perros por lo que me molestó su presencia
sobre todo por su tamaño. Dialogaba con mi hermana de temas menores
y sin importancia mientras ella me servía algún refresco
o acomodaba sus cosas en la cocina cuando me di cuenta que el perro tenía
la punta de su pene asomando de su capuchón.
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Hola,
como verás estoy muy contenta, y tengo motivos para estarlo.
Te cuento, que mi esposo se ha ido a trabajar por 6 meses a Canarias,
y como voy a estar solita mucho tiempo, busco gente para chatear,
hablar y hacer lo que me pidas
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O |
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Ingenuamente
le dije a mi hermana que tendría que dejar salir al perro para
que hiciera sus cosas en la calle, por lo que ella miró el pene
del perro y sonrió despreocupadamente. No presté más
atención al asunto pero con el correr de los minutos me di cuenta
que el perro buscaba insistentemente a mi hermana olfateando por cualquier
parte del cuerpo que le quedara a mano.
Al
principio interpreté esto como un pedido del perro para salir pero
luego me di cuenta que apuntaba su nariz directamente a la vagina de mi
hermana aprovechando que ella tenía puesto unos pantalones cortos
de jean. En tono de broma le advertí a mi hermana que tuviera cuidado
porque si no iba a ser ella el objeto sexual del perro. Corrieron los
minutos y continuamos conversando sin que el perro cambiara de actitud.
Ella le puso comida en su plato para que se distrajera con otra cosa que
no fuera con ella, pero el perro le dio poca importancia a la comida,
es más cuando ella se agachó él aprovechó
a lamerle rápidamente las tetas. Luego y para mi sorpresa en uno
de los ataques del perro a la vagina de mi hermana ella, que lo recibió
por atrás cuando lavaba algunos vasos, instintivamente se acomodó
como para aprovechar mejor el empuje. Esto fue lo que definitivamente
me hizo prestar atención a lo que estaba ocurriendo y ya alertado
por todos los relatos que vi en esta página, le pregunté
a mi hermana directa y abiertamente si jugueteaba sexualmente con el perro.
Al
principio ella dijo que no, aunque noté que no le sorprendió
ni le pareció asqueroso que preguntara por eso. Le conté
todas mis lecturas en Internet respecto a la zoofilia y los comentarios
de las mujeres respecto a las bondades de los perros en materia sexual.
Ella hizo comentarios que me parecieron que nacieron de la experiencia
y no por lecturas.
A
todo esto el perro continuaba con sus embestidas hasta que en un momento
en que ella estaba parada frente a mí, el perro logró meter
su lengua por entre la manga del pantalón y lamió fuertemente
su vagina y su muslo. Ella no pudo ocultar su cara de placer mientas entrecerraba
sus ojos. No tuve que preguntarle más al respecto y directamente
llevé la conversación asumiendo que ella mantenía
relaciones sexuales con el perro y ella en ningún momento dijo
algo en contrario. A medida que la conversación transcurría
yo me excitaba cada vez más y supongo que ella también lo
hacía.Le dije finalmente que me encantaría verla tener sexo
con su perro.
Sé
que fue una mezcla de verla a ella tener una relación sexual con
ver a una mujer cualquiera cogiendo con su perro. Ella se quedó
en silencio de pié en medio de la cocina y me di cuenta que ya
no le impedía al perro lamer todo lo que quisiera. Sin decir una
palabra se levantó la remera mostrando sus firmes pechos, se arrodilló
y los puso a la altura del perro que empezó a lamerlos en forma
desesperada. Le dio unas caricias para que se calmara y chupara sus tetas
con más precisión.
Mientras
hacían esto yo preguntaba qué sentía y ella me describía
como se sentía su lengua y como la excitaba. Pude notar que tenía
los pezones duros como piedras y en un momento estuve tentado a imitar
al perro, pero no hice nada. Miré la pija del perro y esta ya salía
notablemente del capuchón mostrando un color rojo morado muy brillante.
Mientras prestaba atención a esto ella comenzó a bajarse
sus cortos de jean para mostrar una bombacha blanca y diminuta que apenas
la tapaba.
También
se sacó la bombacha y por primera vez vi a mi hermana completamente
desnuda. Ella es una mujer interesante con tetas y culo firmes y proporcionados
ni muy grandes ni muy pequeños, lo que encaja muy bien con su altura
y delgadez. Se acostó en el piso de la cocina y le mostró
su vagina al perro y consecuentemente a mí también.
Ver
pasar semejante lengua por la vagina de mi hermana no hizo más
que calentarme rápidamente. Mi hermana gemía sin cesar mientras
dirigía uno de sus dedos hacia su clítoris y lo masajeaba
suavemente. Cuando el perro quiso acercar su pene a la vagina que acababa
de chupar ella se lo impidió con poco éxito por lo que inmediatamente
intervine para ayudarla, sujetando al perro desde atrás por sus
caderas. Le pregunté que quería hacer mientras pensaba si
se animaría a chuparle ese enorme miembro que el perro blandía.
Simplemente
me dijo: tenelo así, mientras se tiraba al piso al lado del perro
para chuparle la pija. Yo me arrodillé por lo que quedé
con el culo y las bolas del perro delante mío y la cara de mi hermana
a un costado con esa enorme pija dentro de su boca. Mi excitación
era infinita y no sabía que hacer y sin pensar rodeé al
perro que se quedaba quieto y le acerqué mi miembro a su hocico.
No me puse a pensar en que si un perro es homosexual o no cuando el amigo
sacó su enorme lengua y comenzó a lamerme toda la pija.
Ahora
comprendo lo que dicen todos respecto a la lengua de los perros. Entusiasmado
por lo que estaba viviendo y por ver a mi hermana chupar con fruición
la pija del perro mientras se masturbaba, bajé y saqué todos
mis pantalones para que el perro hiciera a voluntad. Al ver esto mi hermana
se incorpora y me pregunta si me gusta a lo que yo de la excitación,
apenas puedo soltar un expresivo sí. Mi hermana se acerca sin soltar
la pija del perro y mientras acaricia mis bolas le dice al perro que chupe
ahí que es muy rico.
Quedé
completamente sorprendido por el hecho de que mi hermana me tocara las
bolas y también por la rapidez con que el perro respondió
a su orden. Mi hermana aprovecha para irse detrás del perro a chuparle
las bolas a él y creo que en algún momento aprovechó
para chuparle el culo también. Luego de un rato mi hermana sugiere
ir a la cama. Yo no tenía muchas ganas de dejar de hacer lo que
estaba haciendo pero imaginé que en su dormitorio haríamos
cosas mucho más interesantes, por lo tanto dije, vamos. Cuando
llegamos a su cama ella rápidamente le ofreció su vagina
nuevamente y el perro lamió como si fuera la primera vez que lo
hacía.
Mi
hermana gimió del placer que le causaba el orgasmo y ahí
reparé que no era el primero que tenía. Así, recostada
de espaldas en la cama y con la cadera en el borde me pidió que
hiciera que el perro se la cogiera. Hice que el perro apoyara sus dos
manos en la cama y también tuve que ayudarlo para que colocara
su miembro en la entrada de mi hermana. Ahí fue cuando aprecié
perfectamente el tamaño de la pija del perro, su textura y color.
El perro la penetró rápidamente y comenzó a bombear
con velocidad mientras mi hermana no paraba de gritar y subía las
piernas para tenerlo todo adentro.
Como
no tenía mucho para hacer aproveché para desvestirme completamente
y masturbarme tocándome mis tetillas, mis bolas y mi pija. Mi hermana
me pidió que me la hiciera chupar por el perro otra vez por lo
que me acerqué a la boca del animal quien volvió a sacar
su lengua y pasarla por todo mi pene. Ante la cercanía de mi cuerpo
mi hermana aprovechó para tocarme las bolas y mi ano desde abajo
mientras me preguntaba jadeante si el perro me la estaba chupando bien.
Más o menos le contesté ya que como el perro se concentraba
en la vagina de mi hermana no le daba mucha importancia a mi pija.
Entonces
noto que mi hermana se acomodaba mejor para agarrarme la pija y chupármela
de forma deliciosa. Estaba enloquecido de placer, di rienda suelta a mis
ideas y comencé a manosearle las tetas cuando ella comenzó
a gritar. Al principio no entendí por qué pero miré
al perro y éste había logrado meter su bulbo en la concha
completamente mojada de mi hermana. No pude evitar meter mi mano en esa
zona de placer y comencé a tocar el clítoris de mi hermana
y a meter mi dedo en su concha junto a la pija del perro. Mi hermana gritaba
como loca y pedía todo tipo de cosas que me excitaban aún
más por lo que manoseé las bolas del perro y el culo de
mi hermana lo que le gustó mucho por lo que terminé con
todo mi dedo en el interior de su ano.
Por
fin el perro pudo zafarse al sacar su bulbo con un sonido muy particular.
Quedamos los dos solos en la cama yo con mi dedo en su culo y ella completamente
extasiada. Cuando yo pensaba que esto iba a ser el final ella me pidió
que siguiera trabajando con su culo por lo tanto me acomodé sobre
ella y comenzando por su clítoris chupé toda su vagina hacia
abajo terminando en su culo con mi dedo. Noté que ella comenzó
a chupar nuevamente mi pija y acariciaba mis bolas y me super excité
cuando vi al perro echado en un rincón que felicitaba amablemente
a su pija dándole algunas lamidas. Le dije a mi hermana que estaba
a punto de acabar y lo hice aún más rápidamente de
lo pensado cuando noté que por lo que dije ella agarró más
fuerte mi pija y la introdujo toda en su boca preparándose a recibir
mi leche, entonces se la di y ella la tragó gustosa mientras tenía
otro orgasmo sensacional que la hacía expulsar todo tipo de líquidos
por la vagina y aprisionar mi dedo en su culo.
Me
recosté sobre la cama al lado de mi hermana sin saber qué
pensar o decir. Me sentía avergonzado pero también excitado
por todo lo que había pasado. Ella en silencio bajó sus
piernas lo que entendí como un final sobre todo porque imaginé
que después de todo lo recibido, mi hermana no tendría ganas
de nada, pero me equivoqué. Supongo que ella notó que mi
pene seguía erecto aunque recostado sobre mi estómago entonces
ella me montó y comenzó a frotar su clítoris por
mi pene apoyado en mi estómago. Se amacaba como una niña
y lo siguió haciendo por un buen rato hasta que consideró
que mi pija estaba lo suficientemente dura como para metérsela
toda. Se tomó de mis manos y apoyando las dos plantas de sus pies
en la cama comenzó a cabalgarme en forma frenética.
Yo
gozaba a más no poder y por sus gritos me di cuenta que ella también
lo hacía y esto le produjo otro orgasmo. Soltó mis manos
e introdujo mi pene en su culo y me cabalgó de la misma forma.
Mi pene en su culo entraba y salía con facilidad por todos los
jugos que ella soltaba y por mis lamidas anteriores. Cerca del orgasmo
le avisé a mi hermana que la iba a llenar de leche y me contestó
pidiendo por favor que le diera toda mi leche. Esto me excitó tanto
que ahí nomás se la di. Cayó rendida sobre la cama
revuelta y sacó mi pija del culo. Casi sin darme respiro llamó
al perro para que la lamiera toda, pensé que simplemente era para
limpiarse pero noté que ella abría toda su vagina para que
el perro metiera su lengua lo más posible.
Me
pidió que me acercara para que le perro me limpiara y así
lo hice. Alternativamente el perro chupaba mi pija y la vagina de mi hermana.
Ella estaba felíz por el espectáculo que daba el perro yendo
y viniendo. Como ella se recostaba para ofrecerle mejor la vagina al perro
yo aproveché para chuparle todas las tetas y mordisquearle los
pezones. Ella tomó mi cabeza y la apretaba fuertemente a su pecho
diciéndome que sus pechos eran míos y cosas por el estilo
que me hacían calentar mucho.
Ella
se recostó completamente en la cama y yo aproveché para
subirme y penetrarla suavemente. A todo esto el perro, que no quería
quedar afuera continuaba lamiendo alternativamente nuestros culos y sexos
como avalando lo que hacíamos, ella tomó mi cara y me besó
largamente haciendo que nuestras lenguas jugaran eternamente en nuestras
bocas. En esta posición llegamos nuevamente al orgasmo y nos quedamos
abrazados por un buen rato. El perro aprovechó y nos lamió
a voluntad pero luego se retiró al comprobar que nos habíamos
quedado dormidos.
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